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Viaje a China 2006 – Parte 2

Día 7 (Guilin – Yangshuo):

Proseguimos nuestro viaje, esta vez tocaba un mini-crucero de Guilin a Yangshuo por el rio Li, es una excursión muy habitual, consiste en bajar el rio en barco y luego subir en autobús. En el barco tienes incluida la comida, no suele estar mal, pero tampoco es gran cosa, ya que en el mismo barco te ofrecen otros platos de mejor calidad por un “módico precio”.

Puedes llegar a gestionar la vuelta para otro día y así poder disfrutar de Yangshuo. Nosotros sólo estuvimos un día, pero merece la pena estar algún día más. Quizás lo ideal fuera dos noches, así puedes disfrutar de alguna excursión por los alrededores.

El rio Li esta rodeado de peñascos calizos que le dan cierto encanto, aunque las vistas dependen de la climatología, si te toca un día caluroso y con bruma, como a nosotros, la verdad es que no se ve mucho… pero si te toca un día despejado seguro que podrás disfrutar del paisaje.

Yangshuo - Barco Dali-Yangshuo
Yangshuo – Barco Dali-Yangshuo

Enseguida te darás cuenta de la popularidad del trayecto, ya que podrás ver un gran número de barcos en todas las direcciones…, pero bueno, merece la pena hacerlo y si encima os respeta el clima, no lo dudéis.

Durante el trayecto, se acercan a los barcos vendedores locales en unas balsas que no parecen muy estables.

Yangshuo - Barco Dali-Yangshuo
Barco Dali-Yangshuo II

El trayecto dura una mañana entera, cuando llegamos a puerto, había un montón de gente ofreciendote de todo, excursiones para ver la pesca con cormoranes, hoteles, restaurantes, guías, etc… Nos fijamos que una chica tiene un cartel con nuestros nombres… ummm ¡Qué raro!, cometemos el error de decir que éramos nosotros… y ya vimos por dónde iba, nos quería hacer de guía, conseguir hotel, etc… le dijimos que no, que ya teníamos una reserva hecha y que queríamos descansar. Tras insistir que nos dejara en paz, se fue.

Llegamos al albergue, y aquí volvimos a tener problemas con las reservas, recordad, en China no es necesario reservar, no encontraban la reserva ni presentando los papeles, la habíamos hecho otra vez con HostelZ, no volvemos a utilizar esa web en la vida. Menos mal que los chicos que estaban en la recepción fueron majos y en un par de llamadas nos encontraron alojamiento no muy lejos del albergue que supuestamente habíamos reservado, y más barato.

Nos duchamos y salimos a patear, la calle principal Xijie es muy turística, llena de puestecitos de venta de todo tipo de cosas y llena de turistas, la mayoría chinos, llegamos hasta una plaza y alquilamos unas bicis a una señora que se nos ofrecía a hacer de guía, la verdad es que dijimos que no, pero creemos que hubiera sido mejor contratarla, ya que luego hablamos con otros turistas que lo habían hecho y que estaban encantados. Nosotros decidimos perdernos por las afueras de pueblo, a la búsqueda del The Moon Hill, resulta que para entrar hay que pagar, y claro teníamos que dejar las bicis fuera…. pero sin candado ni nada no nos queríamos arriesgar, así que seguimos paseando por los alrededores.

Cerca de la salida del pueblo hay una zona en la que puedes contratar una excursión en barca hasta The Moon Hill, tenía buena pinta, pero no teníamos tiempo, ya he comentado que merece la pena quedarse otro día.

Yangshuo - Excursión por el rio
Yangshuo – Excursión por el rio

Volvimos al hotel a ducharnos y prepararnos para la cena, cerca del puerto al que habíamos llegado a la noche se ponen un montón de puestos de venta, merece la pena darse un paseo. Cenamos y damos un paseo por el resto del pueblo, llegamos hasta una plaza en la que había un mercado de comida nocturno, si hubiéramos estado otra noche, podría haber sido una buena opción de cena, aunque el sitio en el que habíamos cenado fue muy bueno.

Yangshuo - Mercado nocturno
Yangshuo – Mercado nocturno

Día 8 (Yangshuo – Guilin – Kunming):

Este día tocaba viaje, habíamos reservado un taxi para que nos llevara al aeropuerto de Guilin, desde dónde cogeríamos un avión para llegar Kunming, la verdad es que fue un día perdido, y no demasiado bueno. Pero bueno, eso suele ocurrir en todos los viajes, siempre hay algún día que parece que te ha mirado un tuerto.

Después de desayunar en el sitio en el que cenamos la noche anterior, empaquetamos las cosas y cogimos el taxi, 1h30’ de viaje. El trayecto de avión otra hora y media.

En el aeropuerto cogemos el autobús que nos dejará en la estación de tren, así podríamos comprar los billetes para Dali, Kunming era una parada para nuestro destino real, Dali. Llegamos a la estación, pero no pudimos gestionar nada, era un caos… así que decidimos ir al albergue y ver que hacemos.

Tras dar unas cuantas vueltas lo encontramos, ¡vaya pinta!, y eso que era internacional, pero estaba todo de obras y sucio… y ¡cómo no!, no encuentran nuestra reserva, se la enseñamos por internet y flipan, nos dicen que tienen casi todo lleno y que sólo nos pueden ofrecer camas separadas, en “habitaciones” (por llamarlas así) cutres de narices….

Hablamos con la chica de recepción para ver si nos podía gestionar el tema del tren a Dali, pero nos dice que conseguir camarotes en cama blanda va a ser imposible, pero que tenemos otra alternativa para llegar a Dali, ir en autobús, es un trayecto de 4h30’, el autobús sale a las 9AM, y como queremos salir cuanto antes, decimos que sí, que nos consiga los tickets. Dado que llegaríamos antes de lo previsto a Dali, necesitábamos reservar una noche más en el hotel que teníamos reservado en Dali, pero resulta que no tenía sitio para esa noche, la chica del hotel nos consiguió una noche en el youth hostel de Dali.

Después de dejar todo zanjado nos fuimos a cenar, y para seguir con la racha, no conseguimos encontrar uno de los restaurantes que recomendaba la Lonely y nos metimos en el primero que nos pareció que tenía buena pinta… un auténtico batacazo, de todos los platos que pedimos, sólo se salvaba uno…

Después del día que llevamos lo mejor es irse a dormir y dejarlo pasar..

Día 9 (Kunming – Dali):

Nos levantamos pronto y salimos pitando hacia la estación de autobuses, que estaba cerca del albergue, pero que no sabíamos dónde estaba, pasamos por un parque con un lago en el que había un montón de gente haciendo ejercicios.

El autobusero, un tipo muy majo, en lugar de dejarnos en Xiaguan, su destino, nos acerco al Dali-OldTown, así nos ahorró el transporte, jeje, bueno parece que la mala suerte se queda atrás.

Tras un rato caminando por el centro encontramos el albergue, muy chulo, os lo recomendamos, el albergue era el Four Seasons Youth Hostel Dali.

Dali - Youth Hostel
Dali – Youth Hostel

El old-town de Dali es lo que se puede imaginar como el típico pueblo chino, está rodeado por una muralla y tiene cuatro puertas con la típica decoración china.

Dali - Puerta ciudadela
Dali - Ciudadela

Todo está lleno de tiendas, cafes, hoteles y restaurantes, creemos que al menos hay que pasar un par de noches para disfrutar del pueblo y de las cosas que se pueden ver, como el parque de las 3 pagodas, subir al templo Zhonghe o acercarse al lago Erhai Hu.

Tras patear un poco el centro, nos volvemos al albergue a cenar, ese día toca peli en el patio, así que la vemos mientras cenamos, como apenas habíamos dormido en Kunming no vamos a dormir pronto.

 

Día 10 (Dali):

Tras desayunar nos dirigimos al complejo de las tres pagodas, costaba la friolera de 12€ para los turistas, es un parque con varios edificios, las tres pagados y el templo Chongsheng.

Dali - Parque tres pagodas
Dali – Parque tres pagodas

Después nos dirigimos al templo Zhonghe, como no teníamos mucho tiempo, cogemos el teleférico hasta el templo y luego allí, andar un poco por el monte, nos costó un poco encontrar el lugar de dónde salía el teleférico, hasta nos metimos por unos arrozales… pero al final lo conseguimos.

Dali - Templo Zhongue
Dali – Templo Zhongue

El templo tampoco es gran cosa, decidimos caminar un poco hacia una cascada y una cueva que hay en la colina, tras andar un buen rato las encontramos y nos volvemos para bajar al pueblo.

Bajando nos calló una tormenta que nos dejó calados, la subida/bajada en el teleférico duraba 20’. Volvemos al albergue para cambiarnos y luego dar una vuelta por el pueblo, ya había dejado de llover y se había quedado un día precioso.

De noche las puertas las iluminan y nos dirigimos a hacer la foto de rigor.

Dali - Otra puerta Ciudadela
Dali – Otra puerta Ciudadela

En el albergue conseguimos la reserva del mini-bus a Lijiang, sale a las 9AM y el viaje dura 3h30’.

Día 11 (Dali – Lijiang):

Tras desayunar viene el chofer a buscarnos al albergue para ir al minibus (12 personas) que nos llevará a Lijiang. Prácticamente todo el camino es subida, ya que según hemos ido avanzando en nuestro viaje hemos ido ganando altitud. Lijiang puede ser un punto de partida para acceder al Tibet.

El viaje duró unas 3h15, la verdad es que un poco de miedo pasamos… ¡cómo conducen!… menos mal que se les ve acostumbrados…

El minibus nos dejó en la estación de autobuses que está en la zona nueva de la ciudad, subiendo la calle principal (hay un camino que se hace un poco largo si vas cargado con las mochilas) llegas a la zona antigua, en la que se vive el ambiente chino que todos imaginamos, lo único que no pega son los miles de turistas que puedes encontrar, pero es un pueblo para estar unos días relajándose y disfrutandolo. (Recomendación : Según las chicas el baño de la estación es horrible, así que si podéis aguantar hasta el hotel/albergue).

Lijiang - Entrada ciudad antigua
Lijiang – Entrada ciudad antigua

El pueblo principalmente pertenece a la minoría Naxi/Bai, y suele ser un sitio muy turístico para los chinos.

Nos costó encontrar el albergue un poquito… 45’, la verdad es que  las instalaciones estaban muy bien y la gente muy agradable, International Youth Hostel Lijiang (Laoshie), uno de los pocos sitios en los que tenían nuestras reservas, ¡increible!.

Dejamos las mochilas y nos vamos a comer, nos metimos en una tasquita cerca de un canal, y luego continuamos pateando el pueblo. Habíamos oído hablar de una comida típica de Lijiang, la “baba”, y claro con ese nombre… había que probarla, la verdad es que, como la describiría, es como una tortilla de patata pero muy seca… pero bueno, hay que probar de todo.

La parte antigua es una delicia, las calles son todas empedradas, hay canales por todos los lados, puentecillos de madera y la arquitectura típica china, en las tiendas se venden los productos típicos de la minoría Naxi.

Lijiang- Ciudad antigua
Lijiang- Ciudad antigua

Volvemos al albergue a por un poquito de ropa, ya que la altitud a la noche se nota un poco en la temperatura, aprovechamos para poner un par de lavadoras, y tras tender la ropa nos vamos a la búsqueda de la cena.

Encontramos un sitio con una chinita muy risueña y simpática, estaba todo el rato cantando, como la vimos tan dicharachera, tras pedir unos cuantos platos le decimos que nos diga cúal recomendaría ella, nos dice que o bien un arroz, no recuerdo el nombre, o la sopa típica de la zona, como habíamos pedido bastante elegimos la sopa, y la verdad es que estaba muy buena, bueno, todo lo que pedimos lo estaba, menos el postre, que por ir de guais le dijimos a ella que nos trajera algo típico, y adivinar que nos trajo… una mega BABA… aunque a su favor hay que decir que esta estaba mejor que la que habíamos probado al principio, por cierto, caímos porque el nombre científico de la BABA debe de ser “Pancake Lijiang Sweet”, para más inri, como eramos 4, le decimos que nos traiga 2 para compartir, ella nos dice, ¡no mejor  1!, y nosotros, con toda chulería, ¡no mejor 2!, la chica se va flipada a por el postre, nos miramos y empezamos a dudar si habíamos acertado… efectivamente la china tenía razón, no pudimos ni con una….

Estábamos tan petados que nos dimos un buen paseo antes de volver al albergue a descansar.

Día 12 (Lijiang):

Nos levantamos tarde, ya que el viaje empieza a pesar un poquito. Decidimos ir a desayunar a uno de los sitios que recomienda la Lonely, el “PRAGA CAFE”, y la verdad es que efectivamente es un sitio muy agradable para mochileros.

Con las fuerzas recuperadas nos vamos al “Lago del Dragón”, un parque que está a las afueras de la parte antigua, el sendero empieza en la entrada a la parte antigua y va al lado derecho del rio ascendiendo un poco, el parque está como a una hora andando. Merece la pena verlo, es un parque muy grande, pero precioso, seguro que veis algunos recién casado haciéndose las fotos allí, nosotros coincidimos con dos bodas.

La principal atracción del parque es el Lago con el puente y los edificios reflejándose en el lago, si hace bueno se pueden ver al fondo las montañas del Tibet, pero nosotros no tuvimos suerte.

Lijiang - Lago del Dragón
Lijiang – Lago del Dragón

Pero no sólo tenemos el lago, si paseamos un rato, podremos ver hasta cómo hacen la antigua escritura china, o explicación del origen de los caracteres chinos, en otra zona veréis a chinos relajándose y jugando a su extraño dominó (mahón).

Lijiang - Lago del Dragón
Lijiang – Lago del Dragón

Después del lago nos vamos a la búsqueda del parque Shizi Shan, desde la que se puede ver la parte antigua desde un alto, la verdad es que comparado con el Lago, no tiene nada.

Fuimos a comer el Praga Cafe, parece que era el día de este cafe, ya que a la tarde estuvimos un buen rato tomando una cervecita. La tarde la pasamos de tiendas, para ver que podíamos comprar, la verdad es que hay muchas cosas interesantes, maderas talladas, cuadros, ect.

Como el restaurante del día anterior fue tan bueno, decidimos volver a cenar, paseo y albergue.